sábado 29 de agosto de 2009

Versos anagramáticos























a l e j a n d r o b e t a n c o u r t :

Tu tal Job reencarnado,
tu real Job encantador
o retractable donjuan,
jura, tutor condenable,
en tu bajón altercador,
en brotada conjetural,
joder tan tabernaculo
tu joto can arrendable.

Tal rebujo encantador
te la borda conjurante,
bajo reluctante ronda
do taberna conjetural,
con trabajo de enlutar,
recalentar, jondo tabú:
bajar con tu delantero
jarro bucal detontante,
radar tentáculo en Job
todo juncal, tabernera
caja, bulto entrenador:
contratada nube reloj
da brujo arte calentón
a tal borde conjurante.

Brujo tan recalentado
era trebol. Conjuntada
loba tan de conjeturar.
Loba cortejada en un tren.
Ente jornal. Abductora
adelante. Brotar junco
adelante. Turbar cojón
calentada. Brujo tenor,
¡coja tren tu bandolera,
decolorante, bruja, tan
burladora jeta, etc.!

Ante rebotador juncal
tejo brutal encornada,
tan lacerante, rudo Job,
tan redentora cual Job;
abroncar latente judo,
encadenar brutal joto
junto roce: ablandarte,
dental en tu bocajarro,
culo en tren trabajado.

Abundante color traje
junto caldo aberrante,
Objector; luna centrada,
borneada junto rectal
laúd. Retén, con trabajo,
bruto jadear calentón.
Turba, jala, contenedor
Job, tan nulo atardecer.
Ten, Ultrajador, no cabe
abanderar culto jetón:
anda, junta el cobertor
jocundo, tal aberrante
celo un tren trabajado,
enjuto decantar: Labor
ruda el contento bajar
tan re joto de blancura.

Ilustración: Tom Of Finland

domingo 23 de agosto de 2009

Mañana

Después de mucho, mucho tiempo, de ir y venir, regresar, dudar, no poder, no tener, no querer, no estar, no... ha terminado el largo peregrinaje: Mañana comienzo una nueva carrera. Mañana. Lingüística. 7 am. Seguiré en el pueblo por lo menos el resto del año. Después Dios dirá.



^
Y yo soy cuasi egresado de la Valle, o sea, hello, estoy super bien preparado.

lunes 17 de agosto de 2009

Epifanías, cosas que en verdad suceden


Qué tal que un día haciendo trámites burocráticos te dicen que necesitas cierta información que se encuentra en otro edificio, al cual podrías llamar desde tu casa, esperar a que la busquen y, eventualmente, a que ellos te llamen, pero, contrario a tus hábitos, decides ir en persona inmediatamente. Vas, consigues la información, agilizas tu trámite y además te encuentras con que tus ex compañeros de oficina están decididos a celebrar tu cumpleaños, pasado hace casi un mes, y ni tardos ni perezosos pactan la cita para dentro de un par de horas.

Qué tal que regresas a casa a matar el tiempo, a esperar la hora de la cita, y mientras te encuentras haciendo zapping, algo como una patada en el trasero te obliga a pararte del sofá e ir por cigarrillos al oxxo, en donde antes de entrar lo ves entrar a él, a quien fuera el terrible amor de tu vida; lo ves mucho mejor que en las oscuras imágenes que hasta entonces conservabas, lleno de rencor, de intenciones malsanas, de odio; lo ves en forma, saludable, lleno de planes; se ven y sonríen, luego ríen, juntos han hecho, otra vez, algo tan fresco como un comienzo ligero, un viaje sin zozobra, una cuenta saldada porque el perdón eliminó, mientras dormían, tramos y tramos de afrentas, acortó distancias hasta reunirlos ahí, manifestándose.

Luego estás con tus amigos, celebrando tu pasado cumpleaños, y de pronto llega, al mismo lugar, la familia de él; recuerdas entonces por qué te habías ido, por qué te habías alejado de aquel embuste que era toda su hermosa presencia, y tus manos, llenas de descontento se asen a los mosaicos que forman la mesa del restaurant en donde no harás más que pedir un trago seguido de otro…

Qué tal que entonces tus manos deciden por sí solas levantar uno de esos mosaicos, descubrir una pieza de ese memorama oracular que devela, dejándote inerme ante la sorpresa, una respuesta escrita sobre una servilleta dejada ahí por un heraldo anónimo, una respuesta idéntica al mensaje que le entregaste a él horas antes con tu sonrisa: Te extraño mucho.



sábado 15 de agosto de 2009

I. La cuatro


2

Los adolescentes de hoy se ven muy chicos, lucen como verdaderos niños. Cada vez más. Imagino que llegará el punto en que luzcan así cuando tengan edad para entrar a la universidad. Podría envidiar su inminente aplazamiento a la vejez si no fuera porque, en mis tiempos, Esteban lucía como un hombre, tan hombre como podía serlo a sus trece años.

«Mira a todos los del salón, no hay nadie más guapo que tú», me habían dicho un año antes, tiempo en que él maduró rápidamente. Hijo de un profesor de educación física, llevaba en sí el sello de quien había sido instruido en el deporte, podría decirse, desde que aprendió a caminar. Tenía una constitución digamos robusta, y a pesar de no ser tan alto, consiguió ser el más sensual y codiciado de la generación. No era un tipo rudo, era más bien de un carácter ligero, despreocupado, siempre con un halo de alegría. Caminaba como suelen hacerlo todos los de su tipo: rayando en el baile. Tenía una novia, una a quien él le permitió ser la linda adolescente ornamenta del año, y nosotros, segregados espectadores de su romance y sus descontentos, seguimos su relación como la de una pareja famosa, algo así como la familia real de un turno vespertino en secundaria pública.

Yo sólo lo observaba a él, tan consiente de ser observado, tan acostumbrado a que otros dejaran en él rumores de lascivia, ganas de por lo menos tocarlo unos segundos… ¿Qué huía de su piel para solazarse en mi olfato y dejar, cerca del pecho, un latido igual a otro corazón que fuera el suyo? Ciertamente él latía en mí, pero no en el «amor». Mi asunto con él, sólo asunto mío por supuesto, se trataba de un arrojo desbordado de deseo, una devoción a su figura blanca siempre pulcra. Cuántas veces me sonrió misericordiosamente cuando me sorprendía perdido en él mirándolo, escudriñando, a menudo, su bragueta. Cuántas veces tuve que excusarme diciéndole que estaba tan concentrado en algo que sólo tenía la mirada perdida. Cuántas veces tuve que usar cuadernos para cubrirme la entrepierna y levantarme al llamado de algún maestro, ocultando así las delatadoras erecciones.

Esto último le sucedía también a mis amigos, a los míos, no a los de él, tan experimentados ellos, tan salvajemente experimentados. Mucho se dijo sobre un video pornográfico casero que habían hecho entre ellos con alguna compañera. Nunca lo supe de cierto, y creo que de haber existido no habría estado a mi alcance. Lo que sí tuve conmigo fue la información de otra compañera, muy «desarrollada» quien según sus palabras había tenido encuentros sexuales con toda esa manada de machitos, informándome de todas sus medidas, colores, olores y, por supuesto, sabores. Ésta fue la experiencia más íntima que pude tener con él, aunque no estuviera presente.

A pesar de esto, ninguno de ellos tuvo problemas por «faltas a la moral», sin embargo, yo, desamparada bomba hormonal, fui reportado por mostrar a las mujeres poses y prácticas sexuales, como el cunnilingus, moviendo grotescamente la lengua frente a ellas… Muchas son las maneras en que daña la adolescencia a un joven normal.

En aquel año se hizo una especie de certamen para distinguir a los alumnos más destacados en distintos ámbitos. Él, por supuesto, se llevó la banda de El más atractivo, mientras que su tonta novia se llevaba, como era lógico, el premio equivalente a su género. Sorpresivamente yo también conseguí una: El mejor vestido. Creo que nunca he despreciado tanto un buen premio como en esa ocasión, yo quería ganar la distinción que él se llevaba, yo quería ser reconocido así, y de cierta manera, quería ser no sólo como él, sino él mismo. ¿De qué hablaba el «galardón» que yo había conseguido? No hablaba de alguien popular, carismático, angelado; no de alguien con todas las oportunidades, amigos, fiestas, novias y triunfos. Hablaba de alguien que encontró un par de trapos que combinaran con su triste situación. No más. Yo estaba seguro, y eso me destrozaba, de que si todo ese circo se hubiera hecho un tiempo atrás, al menos le habría dado batalla, al menos habría habido una comentada disputa por el galardón; pero en las condiciones en que estaba qué más podía hacer que apretar los dientes y ver cómo alguien más disfrutaba de lo que antes parecía sería mi vida.

Aquel que había mirado a todos los demás y había exhalado tranquilo, salvado en la factura de su rostro, ahora no tenía otro remedio que bajar la mirada, hacia el papel en blanco que lo esperaba.

jueves 13 de agosto de 2009

"NO ES QUE YO REDACTE MAL,
ES QUE NO LEEN LAS COSAS COMO SON"
Katty Marón Nichols,
Directora de Cultura de Tampico, Tamps.

I. La cuatro


1

Estábamos a mediados de los 90's. Ya había vivido suficientemente bien hasta entonces. Había visto suficientes imágenes y escuchado suficientes sonidos. Sabía quién para mí representaba el amor, quiénes los amigos, la familia, el dinero y el placer. Me gustaba la escena de los días, el ambiente. Yo pertenecía a esa época. Quise quedarme ahí, pero aún no era suficiente.

Llegó, pues, la adolescencia y sorpresiva pero lógicamente pasaba de ser un niño bonito asediado por las chicas, a un típico adolescente mutante creep de cualquier generación. Aquella piel de nacar, bien cuidada desde los ocho años con todo tipo de cremas, mascarillas y tratamientos de belleza proporcionados por mi madre (misma que a mis diez años me pintó el cabello de rubio castaño), se había convertido en una zona invadida cínicamente por el acné. Feo como era, enflaquecido hasta los huesos por el mal uso de dietas y laxantes, con los dientes llenos de fierros, con los zapatos de la suela más gorda para lucir un poco más alto, con el cabello engominado cual casco pegajoso sobre mi rostro siempre enfadado, abandoné el deseo que hasta ese tiempo mantenía: ser galán de telenovelas.

¿Qué horrible pecado había cometido para merecer semejante castigo? o ¿Qué deseo había calladamente solicitado que empezaba ya a cobrarme la factura? No lo descubriría entonces, pero me esperaba algo mejor que unos jóvenes músculos, algo que los otros no tenían: la conciencia de un mundo interior.

Teniendo en claro que mi carrera en Televisa estaba arruinada por dicha calamidad, presté atención a algo que estuvo siempre conmigo: La palabra. Horrorizado por el exterior de mi persona fui transformando, recluido en mi mente, la visión del mundo y de mí mismo. Claro que entonces escuchar mis emociones y traducirlas a palabras escritas no era todavía un descubrimiento importante ni una herramienta útil para mis prioridades. Y mis prioridades eran verme bien, normal, no normal como cualquiera, sino normal como cualquier adolescente atractivo, atlético, fuerte, como todos aquellos en que se desbordaban mis hormonas, mi amor y mi tremenda envidia, pues algo que yo nunca tendría era su virilidad y su estupenda habilidad física.

Feo como era recé por que las clases de educación física se suspendieran. ¿Qué le costaba a Dios hacer llover tres veces por semana sólo mientras terminaba la secundaria? Debo confesar que muchas veces atendió mis plegarias, y que bien mirado, no la pasé tan mal como pude haberla pasado. El caso era que de qué servirían los rellenos de papel higiénico en las bolsas traseras del pantalón y las dobles playeras si en ese diminuto uniforme blanco no podría nunca ocultar las patéticas habilidades deportivas de ese hombre elefante en proceso de sustituirme. «¡Está enfermo o qué le pasa!», gritaban los maestros cuando veían que era completamente inútil en esos menesteres. Algunas veces mi madre accedió a redactarme notas que me exentaban de la clase alegando una complicación respiratoria que requería de no agitarme; sé que los maestros nunca lo creyeron pero qué más les daba que yo no estuviera en el heroico equipo de futbol. En una ocasión me fue imposible rehusar la orden del profesor de ser el portero en un partido. No sé cuántas veces dejé pasar el balón, sólo recuerdo que no podía hacer más que tambalearme de izquierda a derecha sin mover los pies de su sitio, era un péndulo epiléptico cada vez que la bola se aproximaba a mí. Esto, por supuesto, enardeció el repudio de los «varones». Pero no todo fue malo en esas canchas, hubo un par de cosas que me hicieron reír a tope, como la vez en que a uno de mis amigos, raro como todos los que conformábamos la segregación del grupo, le era simplemente imposible marchar alternado, como es natural, la pierna izquierda con el brazo derecho y viceversa, sino que lo hacía derecha con derecho e izquierda con izquierdo sin darse cuenta a pesar de todas las veces que el maestro intentaba corregirlo; o mejor aún, como la vez en que mi amiga/enemiga, en una práctica similar a la víbora de la mar, siendo ella el último eslabón, se soltó y salió expulsada por el aire, cayó y dio varias vueltas rodando por el suelo. No podía creer lo rápida que había sido la justicia divina, castigándola frente a mis ojos por burlarse tanto de mi horrible condición.

Antes de eso, antes de mi desafortunada metamorfosis, durante el primer grado, tuve algunas novias, y algunas otras en lista de espera. Aunque mi corazón estaba puesto sólo en una, una a quien nunca le dije una palabra cursi, una carta, flores, nada; una quien fue mi pareja en el baile de graduación sólo para sentarse en una banca junto a mí, someterse a mi descomunal silencio, interrumpido ocasionalmente cuando ofrecía ir por un refresco; una a quien nunca me atreví a pedirle que bailara conmigo, mucho menos, pero mucho menos a robarle un beso, aunque sus labios estuvieron ahí, dispuestos, aunque sus ojos estuvieron ahí, esperanzados en que después de todo yo no sería el cobarde que todos pensaban, en que no dejaría pasar la maravillosa última oportunidad que ella ponía en mis manos...

Hace un año volví a verla. Ella pasaba caminando justo por fuera de la casa de La Belis, en el momento en que yo salía, borracho, con una cerveza en la mano.

—Hey… ¿cómo estás? ―le dije tambaleante.
—Bien, me tengo que ir, adiós ―me contestó sin verme a los ojos.
—¡Pero ni sabes quién soy! A ver ¿quién soy? ¿Quién soy, a ver?
—Sí sé, eres Iván. ¡Adiós!
—Pero por qué no te detienes… por qué no te detienes…. por qué no te… ¡Detente!

Hoy regresé a casa de La Belis, después de un año. Todas las paredes de la casa están limpias, pintadas de un solo color, un color claro; hay muebles nuevos y hasta una computadora... Él se ve igual.

martes 11 de agosto de 2009

Un Fruto Extraño: Billie Holiday















Los árboles del sur dan un fruto extraño,
sangre en las hojas y sangre en la raíz.
Cuerpos negros meciéndose en la brisa sureña:
extraño fruto colgando de los álamos.

Escena pastoral del sur galante
los ojos abultados y la boca torcida,
aroma de magnolias dulce y fresco,
y de pronto el olor de la carne quemada.

Aquí está el fruto para que lo arranquen los cuervos,
para que reciba la lluvia, para que el viento lo chupe,
para que el sol lo madure y lo suelten los árboles.

Aquí está la extraña y amarga cosecha.


Strange Fruit, mejor canción del siglo XX por la revista Time.

Uhma Holiday siempre suena a Billie Holiday
























A cincuenta años de su fallecimiento, Billie Holiday, sigue siendo uno de los casos más auténticos como artista, persona y pieza clave dentro de la historia norteamericana.

Con apenas 44 años y una carrera relativamente corta, Lady Day -apodada así por el saxofonista Lester Young- muere enferma, empobrecida y bajo arresto policial el 17 de julio de 1959, dejando un extenso legado que se ha convertido en una joya de la música universal, y asimismo en material imprescindible para el desarrollo de nuevos géneros y personalidades que sin su influencia no podrían contar hoy la misma historia.

La mujer que fue, su coraje, su determinación y su inigualable capacidad para transmitir los sentimientos más profundos del ser humano la colocan no sólo como una de las más altas intérpretes sino como una indiscutible iniciadora de los movimientos antirracistas a principios del siglo pasado. Es el caso del tema Strange Fruit, convertido ya en una alegoría de la intérprete, el mejor estandarte que pudo portar en su lucha por defender los derechos de los afro americanos, siendo ella misma, a pesar de su posición, alcanzada por las injusticias y rechazos en aquella época encarnizados. El tema, escrito por Abbel Meeropol, denunciaba en 1939 la situación de racismo y discriminación, pero sobre todo los linchamientos que constituían un escenario cotidiano de la región sureña de Estados Unidos.

A pesar del innegable tono doloroso que imprimió a sus interpretaciones a partir de mediados de su carrera, Billie logró, con un limitado rango vocal de apenas una octava, retratar una extensa variedad de situaciones: desde la contemplación de paisajes comunes, la vida de trabajo de su pueblo, la denuncia de las violaciones de los derechos, el orgullo de reconocerse como individuo y el amor esperanzado hasta piezas altamente energizantes o de contundentes imágenes descriptivas del vacío en personajes solitarios y heridos que son siempre ella misma.

En un atisbo a su trayectoria se puede advertir una dramática diferencia en su voz: en un principio cándida y elástica, y ronca y afectada por el abuso del alcohol y las drogas en sus últimas grabaciones, nunca sin perder el profundo feeling consolidado por la recia de su vida tocada por la tragedia.

Pensar en Billie Holiday es saber que con apenas un susurro puede hacer surgir la pasión y la sensualidad en los sitios más austeros, estremecer hasta las lágrimas o llenar de dicha, traer olas doloridas pero gozosas para mecer las penas; tocarla revive el ritmo de los escuchas, reanima conversaciones muertas, invita al baile tranquilo y a una agradable sofisticación; escucharla es darse cuenta que ella es una de las pocas que con mayor facilidad pueden llevarnos irremediablemente a romper la rigidez de los días para adentrarnos a disfrutar de todo lo que somos capaces de sentir, imaginar, creer y ser.


miércoles 30 de julio de 2008

Amy es adicta al crack, pero yo soy adicto a Amy

You're wondering now...

sábado 19 de julio de 2008

Poesía Mística

IV
Tu alma canta, mi alma reza.
Salta tu canto, vuela mi rezo en Cristo unidos,
en la fragancia preciosa de los ángeles de la muerte.
Tu canto desciende en los silencios y en las llamas de la alabanza.
Tu alma canta, mi alma reza:
viento interior de frío, viento interior de llama,
y el frío de los días con sus noches y el frío de las vidas y las muertes.
Tu alma canta, mi alma reza
en reinos florecidos de palomas en el día y la noche interior
[de la vida y la muerte.
Avivan las palomas el frío de la vida y las llamas de muerte florecida
sobre la muerte fría de la vida.
Rezan mis días la voz de voces, sabor de voces.
En voz de voces ama mi alma tu alma.
Tu alma canta la vigilia de las palomas;
mi alma reza con voz preciosa de la muerte la vigilia de las palomas.

XXXVIII
Vuelvo mis ojos sobre mis ojos mansos;
vuelvo mis ojos contra la noche obscura.
Tuvo cuidado mi soledad; tuvo cuidado mi pavor
[de soledad perfecta.
Después de toda la tierra rebosan las albas;
después de todas las estrellas ha sido en mí la mano
[sobre mi noche obscura.
Pongo mis manos reflorecidas en la mano.
Darán los montes paz a mi vuelo, paz de misterio en su misterio.
Sean los montes de la paz los montes que huyen en la noche
[con pies de ciervo.
Sean los montes de la paz la piel que vista a las criaturas.
Huye la muerte en cada muerte.
A su alegría desnuda corren las desnudeces de las mañanas.
En una misma soledad corren los mundos.
Ha de venir la voz entre mis voces desde la paz, venida de los cielos.
Ha de venir mi voz tras de las voces de la voz perfecta.
Hágase la belleza de la tierra y el cielo;
y vengan a nos en la misma belleza las mañanas de todas las criaturas
[que están llenas de gracia.
Venga a nos la belleza entre todas las albas,
el alba que no nos deja caer en nuestra noche.
Te doy el llanto de mi llanto
puesto en amor que espera las cosas levantadas en albas.
Aquella voz, aquella estrella de tu llanto.


Estrella de la mañana, Jacobo Fijman.

sábado 5 de julio de 2008

Responso por un poeta descuartizado


Claro está que murió -como deben morir los poetas, maldiciendo, blasfemando, mentando madres, viendo apariciones, cobijado por las pesadillas.Claro que así murió y su muerte resuena en las malditas habitacionesdonde perros, orgía, vino griego, prostitutas francesas, doncelesy príncipes se rindeny le besan los benditos pies;porque todo en él era bendito como el mármol de La Piedady el agua de los lagos, el agua de los ríos y los ríos de alcoholbebidos a pleno pulmón,así deben beber los poetas. Hasta lo infinito, hasta la negranoche y la agrias albasy las ceremonias civiles y las plumas heridas del artículo a quete obligan,la crónica que nunca hubieras querido escribiry los poemas rubíes, los poemas diamantes, los poemashuesolabrado, los poemasfloridos, los poemas toro, los poemas posesión, los poemasrubenes, los poemas daríos, los poemas madres, los poemaspadres, tus poemas . . . Y así le besaban los pies, la planta del pie que recorrió los cielosy tropezó mil y un infiernosal sonido siringa de los ángeles locos y los demonios trasegandoabsintio(El chorro de agua de Verlaine estaba mudo) ante el azoro yla soberbia estupidez de los cónsules y lo dictadores, lachirlería envidiosa y la espesa idiotez de las gallinasmunicipales. Maldiciendo, claro, porque en la agonía estaba en su derechoy porque qué jodidos (¡Jure, jodido!,dijo Rubén al niño triste que oyó su testamento), ¿ por quéno morir de alcoholes de todo el mundo si todo el mundo esalcohol y la llama lírica es la mirada de un niño con la carade un lirio?Resollaba y gemía como un coloso crisoelefantinohecho de luces y tiniebla, pulido por el aire de los Andes, la neblina de los puertos, el ahogo de Nueva York,la palabra española, el duelo de Machado, Europa sin su pan.Rugía, impuramente como deben rugir todos los poetas quemueren (¡Qué horror, mi cuerpo destrozado! )y los médicos: Aquí hay pus, aquí hay pus --y nunca le hallaronnada sino dolor en la piellimpios lo riñones heroicos, limpio el hígado, limpio y soberbioel corazóny limpiamente formidable el cerebro que nunca se detuvo, comoun sol escarlata, como un sol de esmeraldas, como la mansiónde lo dioses, como el penacho de un emperador azteca, deun emperador inca, de un guerrero taíno;cerebro de un amante embriagado a la orilla de un dulcísimocuerpo, ay, de mieles y nardos(su peso: mil ochocientos cincuenta gramos: tonelaje de poetadivino, anchura de navío),el cerebro donde estallaron lo veintiún cañonazos de la fortalezade Acosascoy que luego. . . Claramente, turbiamente hablando, hubo necesidad dedestrozarlo, enteramente destazarlo, como a una fiera selvática, como al toro americano,porque fue mucho hombre, mucho poeta, mucho vida, muchísimo universonecesariamente sus vísceras tenían que seruniversales, polvo a los cuatro vientos, circunvoluciones repletas de piedad, henchidasde amor y de ternura.Aquí el hígado y allá los riñones.¡Dame el corazón de Rubén! Y el cerebro peleado, de garra en garra como un puñado de perlas.Aquel cerebro (¡salud!) que contó hechicerías y fue sacado a la luz antes del alba;y por él disputaron y por él hubo sangre en las callesy la policía dijo, chilló, bramó:¡A la cárcel! Y el cerebro de Rubén Darío --milochocientos cincuenta gramos—fue a dar a la cárcely fue el primer cerebro encarcelado, el primercerebro entre rejas, el primer cerebro en una celda,la primera rosa blanca encarcelada, el primer cisne degollado.Lo veo y no lo creo: ardido por esa leña verde, poresa agonía de pirámide arrasada,el poeta que todo lo amócubría su pecho con el crucifijo, el crucifijo, el suave crucifijo, el Cristo de marfil que otropoeta le regalara -Amado Nervo-y me parece oír cómo lo dientes le quemaban y de qué manera se mordía la lengua y la piel se le ponía violáceanada más porque empezaba a morir, nada más porque empezaba a santificarnos con su muerte y su delirio, su blasfemias, susmaldiciones, su testamento,y nada más porque su cerebro tuvo que andar degarra en mano y de mano en garrahasta parecer el ala de un ángel,la solar sonrisa de un efebo,la sombra de recinto de todos los poetas vivos,de todos los poetas agonizantes,de todos los poetas.

Efraín Huerta

19 de enero de 1967

Y todavía me quieres dar regalo...

domingo 29 de junio de 2008

All Is Full Of Love / Björk

.

martes 24 de junio de 2008

Ne me quitte pas / Jacques Brel

(fragmento)

Moi je t'offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps
D'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas


Yo te ofreceré
perlas de lluvia
venidas de países
donde no llueve.
Yo escarbaré la tierra
hasta después de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y de luz.
Yo haré un reino
donde el amor será rey,
donde el amor será ley,
donde tú serás reina.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes.


domingo 22 de junio de 2008

The Dull Flame Of Desire

(Björk & Antony Hegarty)


I love your eyes, my dear
Their splendid sparkling fire

When suddenly you raise them so
To cast a swift embracing glance

Like lightning flashing in the sky
But there's a charm that is greater still

When my love's eyes are lowered
When all is fired by passion's kiss

And through the downcast lashes
I see the dull flame of desire

http://goear.com/listen.php?v=6e14476

domingo 15 de junio de 2008

Ahora ni siquiera puedo fingir se infeliz
y en los próximos días, menos...
sí, ¿no?

domingo 8 de junio de 2008

Pensábamos que sería una noche como las otras
esperábamos a aquel ambarino conocido
y en su lugar llegó otro
un hombre muy hombre
un hombre de aquellos

es encantador
no le gusta presumir
no alardea de gran gran potencial

no es muy grande
no parece tan aguantador
pero
qué sabroso está

sabe conducirte con agrado a sus terrenos
sin resistencia
entre risas
así sin poder/querer decir que no
te ha hecho suyo

sientes que se está propasando contigo
pero cómo decirle que se detenga
es tan barato tan bajo
que sabe hacerte sentir deliciosamente sucio
pecaminoso
con ganas de contarle a tus amigas
pero mejor no
porque lo quieres todo para ti
entero
a oscuras
bajo la lluvia
sin adornos ni afeites
con toda la sencillez de los hombres silvestres
los hombres muy hombres
los hombres que sí saben tratar a una mujers
y no dejan culpas al amanecer
mas que la de haber gozado a tope

Ay, señor, Mc Harrison,
vuelva ya.

sábado 26 de abril de 2008

hoy llueve en la ciudad
tengo mal aliento,
dolor de estómago lleno
de cabeza
de estreñimiento

al rato habrá una fiesta
de nuevo tanto joto
me da pereza

me siento pan mohoso entre esta humedad
olvidado tras el refrigerador
así entre un muro y alambres calientes
y ruidos que no entiendo
pero son de antes
muy antes

esta edad no me cuadra del todo
¿vuelvo a los 19
o me doy otra vuelta en la mañana
carpeta en mano?

a los 19 no se piensa que el camino se pondrá malo
después del asfalto que tardes de mochila cigarro café conjuran
a los 19 se es totalmente inédito
y se debe ser un experto
cabe el vicio y el extremo
se es posible todo el amor que no ha vuelto
el calor es el susurro de los poetas del sur
la ensoñación sobre el sexo
las canciones
los tragos
el frío el pretexto de moda
el romance amable
el frío me hacía querer abrazarte sobre esa chaqueta azul
me subía la presión sólo de ver
tu reloj plateado de señor grande
hoy bajo las cobijas ni siquiera masturbarme
el frío me hace comer y comer frente a la tv
la tv es feliz
yo no sé qué pasó contigo después de los 19
trajiste a mí la poesía
y al amanecer no estabas
¿qué hago solo con todo esto?
¿no te parece demasiado irresponsable
dejar algo así de vivo en mí
y no cuidar de él?
dejaste en mí la poesía
una tarde me gustaría decírtelo
desde mi boca y desde mis manos
y quizá tú y yo... si fuera posible... pues...
porque en aquellos años parecía que sí
y yo no te dejo de escribir
y los poemas de ellos son en realidad tus poemas
y mis letras son tus letras
y esto que soy puedes reclamarlo...
pero te lo diré cuando te vea
esta vez sí

ojalá vengas pronto
hay una rata hambrienta en la cocina

miércoles 23 de abril de 2008

Poemas que salen al paso

MANIFIESTO / Pedro Lemebel

Este texto fue leído como intervención
en un acto político de la izquierda
en Septiembre de 1986, en Santiago de Chile.

No soy Passolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como el barco del General Ibañez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeandonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice :
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Super-buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrilazo de la CNI
lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseño la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y esa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alita rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.

lunes 21 de abril de 2008

A ver qué devuelve mañana la marea.
Entro así de sucio al mar,
así de acre mi cuerpo,
fiebre vibrante cansada,
ojos encegueciéndose sin sueño.

Hay un viento nuevo que rae mi vela
gentilmente,
es Él y su lenguaje,
mi respuesta clara
frente
al mar
por fin descalzo.

El agua nombró todo a su tiempo,
esta noche de ventana a la calle,
mi casa y mis maletas,
guantes de box, bolígrafos,
mis 23 años.
Apenas llego a la arena que otros pies ya conocen.

Lavo en Ti mi cabello, mis uñas,
la unción de este día la dejo en la espuma,
reparo sobre el agua mi espalda
y duermo salvo a flote.

Mañana temprano qué devolverá la marea.